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miércoles, 28 de marzo de 2012

DESCUBRIENDO A LA PUTITA!!!!

PAGANDO LA PENITENCIA




Era una de esas noches candentes, cuando nos encontrábamos mi marido y yo, totalmente desnudos, entregados, extasiados, haciendo el Amor con mucha pasión, complicidad, malicia y desenfreno, de pronto nos encontramos ambos reviviendo los exquisitos recuerdos, sucesos y momentos pasados, con los deliciosos amigos que encontrábamos por los anuncios en Internet, vivencias cargadas de sensualidad, sexualidad, placer y morbo, se cruzaban por mi cabeza pensamientos, imágenes, sensaciones y sobre todo ese gustito que me quedaba a flor de piel después de cada encuentro, cada noche, tarde, mañana o amanecer entre nosotros dos, no podíamos evitar el  fantasear de manera cada vez más recurrente, especialmente para mi, con las situaciones próximas, encuentros con amigos desconocidos, con los que podría tener una noche de placer sin medida, todo aquello me incitaba a desear con mayor intensidad que se hicieran tangibles esos nuevos encuentros, al parecer cada experiencia vivida iba despertando en mí a una mujer completamente distinta a la que había ignorado por completo hasta ese entonces, una mujer ardiente, entregada al placer, dispuesta a experimentar por completo cada sensación que quisieran regalarme o como diría mi marido despertaron en mi a la Putita que llevaba dentro y que él conocía a la perfección incluso mejor que yo.



Tuvimos un receso muy largo después de nuestro último encuentro a consecuencia del arduo trabajo que nos atrapo, dejamos descuidados a varios amigos deliciosos que estábamos por conocer pero ahora ya había más tiempito para probar cosas nuevas entonces decidimos retomar el hilo de las conversaciones, entonces esa noche mientras estábamos sumidos entre los recuerdos y el placer del momento, mi marido me hizo un reto...



-        ¡¡¡¡Como estas de húmeda Amorcito!!!! - Me Dijo él - ¿Con quién estás fantaseando ahora? O tal vez estás acordándote de alguien o puedo apostar que te encuentras pensando en este mismo momento con esa persona mientras lo haces conmigo, ¿me equivoco?

-        No te equivocas Cornudito, Ahh, Ahh - Le Respondí muy desinhibida-

-        ¿Seguramente que quisieras ser culeada en este mismo momento por él no? - Me Preguntó -

-        ¡Sí, claro que quiero! Aahhhh - Respondía totalmente excitada - Así, de esta misma manera despacio, profundo y sabroso... Aproveche la oportunidad de coger como una Putita... - Le Dije al oído mientras me hacia gemir - Sí, aaahhh, la tenía muy grande... y gruesa... me calentó muchísimo sabías

-        Sí... - Me respondió - note como te dejo muy caliente, jugosa y excitada ¿Cada vez te gusta más verdad? ¿Y cada vez estás más Putita con ellos no?

-        Por supuesto que sí… - Le Respondí - Es delicioso que me dejes ser un Putita con tus amigos golosos o debería decir con mis amantes exquisitos… Ahhhhh, ¡Que ricooo! Se les pone bien dura cuando me penetran y me hacen chorrear como una verdadera Perra... uuuuufffff... Quiero más, en serio quiero más en este mismo instante o lo más pronto posible... Me tratan como una cualquiera delante de ti, tú los dejas, solo atinas a mirar atónito como me tratan, solo ves como hacen que me chorree de placer y tu como si nada solo observando... Me manosean y me cogen como si fuera su Putita... Apenas y los conozco ese día y ya estoy queriendo sentirlos dentro de mí...

-        Yo te dije que eras una verdadera Putita y que lo gozarías tanto que tú misma me pedirías después repetirlo una y otra vez...

-        ¡¡¡Que Rico!!!!, sabes eres un cornudo ahora, ya que ahora me estas penetrando tú, pero te soy sincera aunque no se explicármelo pero yo en este momento estoy pensando en los penes golosos que me invitaste a probar, así que te pongo sobre aviso que tú serás el culpable de que este descubriendo que soy una mujer fácil, que incluso podría serlo para tus amigos más íntimos, que podría estar agradándome la idea de ser tú esposa putita infiel, que crece en mí la ansiedad de sexo del más vulgar con el primero que sepa seducirme, que comienzo a desear meterme incluso en nuestra propia cama bajo nuestras propias sabanas con cualquiera que quiera experimentar del placer junto a mí, ya sean estos conocidos o desconocidos con cualquiera que tan solo deseara mi cuerpo, mi desnudez y mi humedad... ¡¡¡¡Ayyy!!!! Que Rico, te lo advierto tu serás el culpable...

-        ¡Qué delicia! No me equivocaba contigo al pensar que eras una Mujer de lo más exquisita... - me dijo - ya estoy sobre aviso entonces, ya veremos qué pasa si te animas a hacer lo que insinúas, aunque estoy del todo seguro que ese momento llegará...

-        Uffff!!!! ¿Te enojarías si al llegar un día de estos sin previo aviso, me encontraras totalmente desnuda, muy abierta de piernas, excitada, gimiendo, sudando de placer, gozando, muy pegadita al cuerpo desnudo de otro hombre y sobre todo con su miembro deliciosamente enhiesto abriendo mis entrañas, en esta misma cama donde me haces tuya?

-        Mmmmm, que rico eso sí que me gustaría verlo y vivirlo... - Me respondió él  para sorpresa mía - Y te aseguro que para nada estaría molesto, más bien me sentaría por ahí para observar muy atentamente desde primera fila como él te hace suya sobre nuestras propias sábanas o tal vez me uniría a la fiesta, todo depende...

-        ¡¡Ayyyy!! ¿en serio? - le dije - Me pone como una Puta que me digas eso y me da unas ganas locas de darte el gusto, de darle el gusto a algún afortunado, pero sobre todo de darme a mi misma ese tremendo gusto... Ayyy que rico, riquísimo, veras que lo hare a la primera oportunidad, solo espera...



Sentía como mi esposo me penetraba de manera más profunda y con más fuerza por todo lo que nos decíamos, especialmente por todo lo que yo le estaba confesando, al mismo tiempo sentía mi sexo humedecerse y calentarse muchísimo, sentía como se avecinaba una gran corrida dentro de mi vaginita, producto de imaginar aquellas situaciones tan morbosas, apenas y podía aguantar el orgasmo que se me venía...



-        Disfrútalo Amor, Disfrútalo - Me Dijo - dándose cuenta de lo que me ocurría

-        ¿Dime algo, con quién estas cogiendo en tus pensamientos en este momento? ¿Me lo quieres decir?, así tal vez podríamos invitarlo de nuevo, para que te haga sentir como una Putita... para que te enloquezca de placer...

-        No, para que quieres saberlo traviesito, eso solo está en mi mente, por todas las cosas deliciosas que viví con tus amigos...

-        Hagamos una cosa, tengo la leve impresión de saber en quien piensas ahora, así que te hago un reto muy atrevido y delicioso...

-        ¡Uy que atrevido eres! Haber dime con que me saldrás ahora...

-        Te propongo lo siguiente, que si adivino exactamente el nombre del hombre en quien piensas ahora, mientras estamos cogiendo, lo invitamos a disfrutar nuevamente de tu compañía y tú la de él, este mismo fin de semana, por el contrario si no adivino invitamos a algún amigo desconocido de los que están esperando un encuentro delicioso contigo, de todas formas será una velada de lo más deliciosa, ¿qué dices? ¿te animas Amorcito?

-        Suena muy tentador, tú en verdad me conoce a la perfección, ya que si sabes cómo consentirme ¿no?... Dale me gusta la idea ¿y cómo hacemos lo nombramos al mismo tiempo?

-        Anotémoslo en un papelito y luego lo mostramos al mismo tiempo, te parece... Además así no haces trampa...



Mi marido sin apartarse de mí, se estiro para alcanzar unos papeles que estaban sobre la mesita de noche y un bolígrafo, me dio un pedazo, allí anote el nombre y doble el papelito, él también hizo lo mismo, al principio yo no quería entregárselo ya que era como dar una prueba fehaciente de que en realidad pensaba en alguien más mientras hacía el Amor con mi marido, pensando en el cuerpo, en el pene, en las formas, en los movimientos de otro, todo aquello me hacía sentir muy sucia, infiel y putita... pero la excitación del reto pudo más, así que al rato abrí el papelito para que mi marido pudiera ver el nombre que había escrito en el, no pudo evitar el abrir grandes los ojos e iluminar su rostro con la revelación, en breve el hizo lo mismo para mí, lastimosamente en esta oportunidad él no acertó, así que por ahora invitaríamos a un amigo goloso desconocido, la sola idea de aquello hizo que el orgasmo que tenía ya sobre mí, explotara como una gran oleada de contracciones seguida de una gran cantidad de fluidos que se escurrieron en gran cantidad e intensidad por mi sexo, mojándonos por completo a ambos, al sentir todo aquello de parte mía él también respondió corriéndose de la misma manera, terminamos completamente sudorosos y extasiados uno sobre el otro...



Estábamos a mediados del mes de diciembre, otro año que ya casi se terminaba, la alegría navideña invadía las calles de la ciudad… Era una tarde calurosa de sábado como cualquier otra, después de un poco más de dos años desde nuestro último encuentro volvíamos a las movidas, así que aquella tarde estaba especialmente nerviosa pero más que dispuesta a pagar la penitencia que me había adjudicado unos días atrás, después de tanto tiempo me sorprendió que hubiera alguien aún en contacto esperando una oportunidad para plasmar alguna fantasía, la verdad es que me alago mucho el hecho de que alguien estuviera persistente en la posibilidad de tenerme para él, provoco en mí aún más excitación y expectación al encuentro, así que debía recompensar aquello de la mejor manera, decidí entrar a ducharme, perfumarme, rasurarme completita, preparándome así para la noche lujuriosa que pasaría con aquel afortunado amigo goloso desconocido pero en extremo perseverante y sobre todo paciente, que de seguro se llevo una gran sorpresa cuando mi marido lo contacto después de tanto tiempo, para anunciarle que aquella noche finalmente podríamos conocernos y más por que le había pedido a mi marido que le enviara algunas fotos mías de las más excitantes, para reavivar el deseo y el morbo... tengo la certeza que eso causo muchas sensaciones en nuestro amigo desconocido...





Poco a poco iba cayendo la noche, cuando llego mi marido con una cara de ansiedad única, preguntándome si ya estaba alistándome para ir al encuentro con aquel amigo, inmediatamente se metió en la ducha para alistarse también... yo estaba por escoger la lencería que me pondría para exhibirla a los ojos de nuestro goloso invitado, quería regalarle una hermosa visión de mis formas, que pudiera recordar por mucho tiempo, en recompensa al tiempo de espera que tuvo, así que fui revolviendo mi cajón en busca de algo sensual, sexy, pero sobre todo muy provocativo, entonces tome un hilito dental de color blanco un tanto transparente muy diminuto en la parte de atrás con unos encajes muy lindos, un brasier también transparente a encaje de color marfil, me los probé, de inmediato supe que le encantarían, en especial el hilito dental ya que acentuaba muchísimo mi colita, saque también para que combinara, un liguero de color blanco con encajes, busque mis medias panties negras hasta el muslo, complemente con unos zapatos de cuero de tacón alto, estaba empezando a verme como toda una Perra, me hacía sentir muy caliente el hecho de vestirme para él, así con aquella indumentaria alistándome para la ocasión, me encontró mi marido, abrió bien grandes sus ojos con la vista que brindaba mi cuerpo, me alegro mucho ver eso ya que me decía que debía estar poniéndome muy provocativa, entonces él me sugirió complementar con una minifalda y una blusita algo escotada, le pedí que él las escogiera por mí, ni corto ni perezoso el de inmediato sacó una minifalda negra muy cortita que tengo, además de una blusa con un escote que deja mucho a la provocación visual, estaba ya casi lista solo me faltaban algunos retoques, mi marido se alisto rápido, para luego ir a esperarme en el carro, yo termine mis retoques luego tome mi abrigo largo, una bufanda y me dirigí al auto para ir a encontrarnos con nuestro esperado amigo goloso.



Llegamos después de un rato a la Plaza Villarroel, sitio donde ellos habían acordado previamente reunirse apenas caída la noche, unos minutos después lo vimos aparecer buscándonos, se paro en las gradas del centro de la plaza a esperar, era un hombre bien parecido, joven, alto, de complexión delgada, bien arreglado para la ocasión, me sentí muy excitada con tan solo verlo, con solo la primera impresión visual que tuve me agrado muchísimo, mi marido me pregunto acerca de mi opinión sobre él, yo le dije que me encanto, que lo llamara o le hiciera señas para que nos vea, entonces él nos vio y se fue acercando, vestía con un jean de color negro y una camisa blanca entreabierta por los primeros botones dejando ver parte de su pecho, se lo veía muy bien, entro a la parte de atrás del auto y saludo a mi marido e inmediatamente él me lo presentó, me extendió la mano y la mejilla para saludarme, sentí su piel muy suave, de inmediato la química entre nosotros dos empezó a aflorar, se puso más nervioso al verme, los ojos le brillaban de deseo, era evidentemente un sujeto muy bien parecido, de tés blanca, ojos cafés, conversamos un poco ahí, entonces arrancamos el auto y el nos dirigió hacia un motel que estaba ubicado a la vuelta de la plaza, de nombre Unicornio.



Estacionamos el carro dentro del motel, salimos del auto, ellos ya habían pedido una habitación con jacuzzi, las intenciones de ambos eran obvias, a mi la idea me agrado mucho aunque la verdad hacía algo de frío para meternos en el pero tal vez con la calentura de lo que sucedería haría que nos olvidáramos de aquello, los nervios en mi empezaban a incrementarse de forma incontrolable, una onda fría más que agradable recorría mi piel como signo de la excitación, más aún porque la química entre nuestro amigo goloso y yo se iban haciendo más que evidentes, nos condujeron a una habitación ubicada casi en el último piso de aquel lugar, era un motel diferente ya que generalmente entras en el auto al lugar y nadie ve quien está entrando o cuantos, pero ahí era un poco más descubierto todo ese asunto, así que los empleados del lugar me miraban con los ojos bien abiertos, por poco y se les salen de las cuencas, observaban bien mi ropa, mis piernas, el escote de mi blusa, eran unos descarados, seguramente estaban preguntándose dentro de sus cabezas, qué pasaría conmigo vestida como iba aquella noche en aquel cuarto en el que entraba del brazo con dos hombres notoriamente exaltados también.



Entramos a la habitación, era acogedora, muy espaciosa, con una cama grande en medio con sus mesitas de noche, unos sillones a los costados, un tocador, un televisor, alfombra sobre el piso, luz tenue, todo prolijo y arreglado, al entrar mi marido fue directamente a llenar el jacuzzi, mientras nuestro amigo goloso charlaba con el encargado, yo me senté sobre uno de los sillones, al salir mi marido del baño con una cara de malicia, sacó su cámara, su filmadora para prepararlas y que estas registren por completo lo que sucedería entre nosotros, luego se sentó a mi lado, nuestro amigo desapareció por un momento, al volver vi que traía consigo varios paquetes de preservativos que dejo sobre una de las mesas de noche para después sentarse a la orilla de la cama frente a nosotros, conversamos un poco acerca de encuentros previos que habíamos tenido, lo cual puso muy sonrojado a nuestro amigo, por los detalles tan explícitos que contamos, como siempre mi esposo propuso empezar a jugar algo para calentar el ambiente, esta vez habíamos olvidado llevar una botella, pero yo traía conmigo unos lápices que usaba para delinearme los ojos, entonces saque uno y comenzamos a jugar con él, las penitencias eran suaves de inicio, aunque se sentía la excitación en todo el ambiente



Nuestro amigo no me quitaba la vista de encima mientras jugábamos, me tenía desnuda ya en su mente, se notaba como se ponía más ansioso conforme iba sacándome prendas con las penitencias del juego, perdí rápidamente mi abrigo, chalina y blusa, mientras mi marido solo había perdido su chamarra, nuestro amigo el cinturón, zapatos y pantalón, lo cual yo aproveche para observar que regalito había escondido por ahí a momentos desviaba la mirada hacia nuestro invitado, hacia su entrepierna viendo la erección que ya se hacía presente, había una atracción muy notoria entre ambos desde las miradas que cruzábamos de rato en rato, se hacía evidente que estábamos realmente muy ansiosos de poder fundir nuestros cuerpos, mi marido estaba observando muy atento, pero sobre todo muy consciente de aquello que sucedía entre nosotros, así que las penitencias que colocaba para mi eran un poco subidas de tono, las cumplía con timidez al principio pero luego ya me fui afianzando más, hizo que le besara a nuestro amigo el pecho, la boca, el cuello, que lamiera su cuello, pecho, piernas, lo cual a él, se notaba que le agradaba mucho, aunque porque no decirlo a mi también, sentía dentro de mí algo muy diferente a ocasiones anteriores, había un exceso de morbo muy placentero en cada roce, beso, caricia que tenía con él, la temperatura iba en aumento, dentro de mi cuerpo, con cada castigo que teníamos que cumplir, una de esas penitencias que me agrado realizar, fue que mientras me tenía que sentar de espaldas sobre las piernas de nuestro amigo, el debía besarme desde el cuello a la boca y con las manos explorarme, me sentí a  completa disposición de él, se me erizo por completo la piel, lo que incito en mí que empezara a humedecer el fino hilito que rozaba por mi sexo, así las penitencias iban tornándose más picantes, el hielo ya se había derretido, los tres ya pedíamos cosas con más confianza que al principio, en la siguiente ronda, mi marido perdió su cinturón, pantalón, medias, quedando solo con su camisa y ropa interior, mientras nuestro amigo se quedo solo en ropa interior, dejándome apreciar un paquete muy abultado y endureciéndose con mis miradas lascivas sobre él, yo aún con lo mismo, aunque mi ropa interior ya estaba muy embadurnada en mis fluidos.



Mi marido estaba muy ansioso de hacer cosas más excitantes, así que me pidió que me recostara sobre la cama y puso de penitencia a nuestro amigo que me comiera literalmente por cinco minutos la vagina, de inmediato al oír esto yo moje mucho más aún la ropa interior que traía puesta, aquel goloso amigo ni corto ni perezoso se levantó así semidesnudo, se paró frente a mí, se fue acercando lentamente, suspendió con ambas manos mi minifalda, dejando a su deleite la visión de mi ropa interior que para ese momento debió estar notoriamente más transparente de lo usual por la forma en que yo la estaba humedeciendo, delicadamente con los dedos hizo a un lado la prenda dejando mi sexo totalmente expuesto a merced de su boca, sentía como aspiraba profundamente mi fragancia, luego sus labios entraron en contacto con la calidez de mis labios vaginales empapándonos ambos, lo que me hizo soltar un suspiro delicioso, dentro mío comenzaron algunas contracciones de placer por la sensación que estaba viviendo, la respiración se me aceleró, fueron unos minutos riquísimos, que me robaron varios gemidos de gusto, sentía como nuestro invitado quería treparse encima de mí en ese mismo instante, pero poco a poco se fue apartando para continuar con el juego, quedamos ambos con la cara sonrojada del éxtasis.




Al estar sentada de nuevo sobre el sillón me di cuenta que ni había acomodado mi ropa interior en su lugar, lo cual aproveche para dejar que nuestro amigo se deleitara de la vista de mi sexo mientras yo dejaba las piernas entreabiertas de manera intencional, sentía como el de manera disimulada aprovechaba de cada parte que pudiera mostrarle, todo esto me hizo sentir muy deseada, ansiosa y excitada, al continuar con el juego nuestro invitado ya más animado reclamo en una penitencia que me quitara el brasier, a lo cual yo accedí gustosa dejando lentamente mis senos desnudos a la visión devoradora de nuestro invitado goloso que no se perdía detalle alguno, el se quedo quieto por un momento apreciándolos, se lo notaba ya muy excitado y el bulto en su entrepierna crecía aún más, mi marido y yo nos mirábamos con complicidad de rato en rato, a él también se lo percibía muy excitado con toda la situación, así que en la siguiente penitencia, como yo exhibía desinhibida mis senos invito a nuestro amigo a que los chupara como el prefiriera, yo estaba enloquecida con todo aquello, bote mi cabello hacia atrás y le ofrecí mis pezones mientras él se acercaba, lo hizo de manera deliciosa, me dio unos leves mordiscos y lengüetazos, sentía su boca y su cuerpo muy calientes, tal vez ya por la ansiedad del momento, así continuo el por unos instantes saboreando de mis pechos, el ambiente más cargado en morbo que nunca, no podía esperar a la próxima penitencia, así que gire rápidamente el lápiz dos veces, así para hacerlo más interesante y para ver que pedirían ahora, entonces mi esposo perdió su camisa quedando en ropa interior, pero la otra penitencia fue la que me estremeció toda, mi marido me pidió que le chupara el pene a nuestro invitado por el tiempo que considerara delicioso, el amigo al escuchar esto, se le iluminaron los ojos y sin esperar nada se acomodo sobre la cama recostándose y bajando hasta media pierna su ropa interior, entonces pude apreciar por primera vez su delicioso pene, rasurado por completo para mi, largo, endurecido, con una cabeza ya inflamada y brillante por los fluidos que empezaba a resumir, yo quería tenerlo desnudito para mi solita, así que opte por terminar de quitarle la única prenda que le quedaba, acaricie sus piernas con ansiedad, las rasque suavemente con mis uñas, para luego abalanzarme sobre aquel paquete delicioso que estaba esperando mi boca ardiente, empecé besando sus muslos, deslizando mi lengua por su ingle, lentamente fui rozando con mi lengua sus testículos que estaban muy suaves y en extremo calientes, los mordí delicadamente un poco, mientras levantaba la vista y me encontraba con la de él mirando que le hacía a su sexo, se lo notaba muy excitado con la visión, seguí comiéndome lentamente toda la base del pene con leves mordiscos, luego deslice mi lengua centímetro a centímetro por el largo de todo su miembro, volví a bajar con mi lengua hasta su base y luego con una de mis manos presione firmemente, para metérmelo entero dentro de la boca, estaba perdiendo la cabeza, estaba devorándome aquella verga golosa, mi cuerpo ardía de ansias, el olor penetrante de su pene, las deliciosas gotitas que salían de rato en rato.




Estaba imaginándome en aquella habitación sola con aquel amigo que había conocido horas atrás, me olvide por completo de mi marido y como una poseída comencé a treparme poco a poco sobre su cuerpo desnudo, me encontraba dominada por un impulso sexual que me invadió por completo, me sentía muy Putita en ese instante, quería sentir dentro mío ese exquisito pene, lo deseaba así todo mojado y palpitante curioseando en mis entrañas, aunque no era parte de la penitencia fui besando todo su cuerpo, rozando su piel con la mía, en un momento sin darme cuenta nuestros labios se encontraron en un beso cargado de morbo y lujuria, nuestras manos tenían voluntad propia, nos acariciábamos sin control, nuestras lenguas entrelazadas en ese beso como las de dos amantes recurrentes, mis senos se apoyaban sobre su torso también ardiente haciendo endurecer aún más mis pezones, mis caderas se movían en busca de entrar en contacto con su sexo, abrí las piernas acomodándolas sobre él, moví un poco las caderas buscando un roce más que íntimo, tímidamente de inicio, pero con la excitación del momento esos movimientos fueron más atrevidos, a estos estímulos de mi parte el pene de nuestro amigo también respondió con firmeza friccionándose contra mi sexo, se puso durísimo, palpitaba con fuerza, sus manos apretaban con ímpetu mis nalgas al mismo tiempo que me suspendía hasta la cintura mi faldita, dejando toda mi colita al descubierto, yo aún tenía el hilito dental un tanto de lado por la penitencia previa, dejando parcialmente descubierto mi sexo, lo que proporcionaba una sensación sabrosa entre sentir la fricción de la desnudez de ambos y la fricción por interferencia de la prenda que a estas alturas estaba completamente humedecida entre los fluidos de los dos.







Continuamos por un rato sobándonos, acariciándonos, la malicia se iba incrementando entre los dos ahí en medio de la cama, pero las ansias y el deseo hizo que quisiéramos desnudarnos, o mejor dicho que nuestro amigo goloso quisiera desnudarme toda, ya que hasta ese momento yo aún conservaba algunas prendas, inquieto comenzó a buscar con sus manos el zipper de mi faldita, aunque por la posición en la que estaba, además que era una prenda muy ajustada no pudo deslizarla para sacármela, intento un par de veces, yo busque a mi marido para decirle que lo ayudara, él muy solicito se acercó para ayudar a nuestro invitado a desnudar a su esposita, yo ayude cerrando las piernas y levantando un poco la cola, entonces ambos terminaron de sacarme la minifalda que traía aquella noche, mi esposo sin perder tiempo de un tirón también me sacó el hilito dental que tenía, dejándome solo con las medias panties negras y el liguero que las sostenía, prácticamente estaba a merced de nuestro goloso amigo, yo lo miraba fijamente a los ojos, los tenía bien abiertos observando todo lo que acontecía, empezaron a brillarle al verme así desnudita para sus antojos carnales, próxima a ser poseída haciéndome su putita, volví a acomodarme como antes sobre su cuerpo, abrí las piernas y acomodé suavemente mis caderas contra las suyas, solo que esta vez no existía ya nada que se pudiera interponer entre su delicioso pene y mi jugosa vagina, apoye mi sexo sobre su miembro duro, caliente y palpitante, en mi vagina se dieron unas deliciosas contracciones al sentir todo aquello, una calentura inusitada creció de manera estrepitosa dentro de mí al sentirlo ahí tan cerca, las manos de nuestro invitado automáticamente se fueron a situar sobre mis nalgas, las apretujó con una lujuria única, nuevamente nos encontramos en un beso riquísimo, yo ya no controlaba los movimientos de mi cuerpo, mi sexo se frotaba con descaro contra el suyo deseando ser penetrado...


Entonces guiada por mis impulsos más lascivos y sucios, no aguante más, osadamente me acerqué a su oído y le susurré:



-        Quiero que me cojas como a una Puta!!!!

-        Que Rico... lo que tú me pidas preciosa - me dijo él -

-        Hazme tuya completamente, quiero tenerte dentro de mí chorreándote de gusto, todo pelado y mojado...

-        ¿En serio? ¿Quieres hacerlo así conmigo?

-        Si lo deseo... estoy dispuesta a todo contigo en este mismo instante... - le dije - mientras él me miraba atónito, sin poder creer lo que le estaba pidiendo...

-        Yo también deseo hacerte completamente mía - me dijo entonces él susurrando a mi oído - quiero  que lo hagamos así muy lentamente, disfrutando centímetro a centímetro del contacto exquisito que tendremos... quiero sentirte totalmente entregada a mis deseos por ti, que te hagas mi Mujer en esta cama...

-        ¡Uy! ¡Sí!, yo también lo deseo así...



  

Mientras nuestros ojos estaban clavados el uno en el otro, yo llevé mi mano junto a la boca, lamí la palma con malicia, sin romper el contacto visual que tenía con él, lleve mi mano hacia abajo, buscando mi vagina para acariciarla y así dejarla toda mojada con la saliva que puse en ella, con la misma mano rápidamente busqué la cabeza inflamada de su deliciosa verga, la tomé, ya que era muy larga levanté la cola un poco para acomodarla en la entrada de mi coñito, por la humedad al instante mis labios vaginales se abrieron acogiéndolo, entonces empujé con brío mis caderas hacia abajo, mientras su pene duro como una piedra se abrió paso rápidamente por mis entrañas, no entro todo a la primera, pero yo volví a moverme un poco hacia arriba para volver a presionar contra su cuerpo y ahí si terminó de adentrarse completito en mi vagina, fue un instante maravilloso, no pude evitar el gemir de tan intenso placer que sentí por tener todo ese exquisito pene dentro de mi vagina, sobre todo porque estábamos desnuditos, peladitos, resbalando, mesclando de manera muy rica nuestros fluidos...




Comencé yo a moverme, a cabalgar sobre él suavemente, su pene se ponía más jugoso con cada movimiento, entraba y salía de mí sin resistencia alguna, resbalaba dentro mi vagina y volvía a salir, los músculos de mi vagina acariciaban toda su carne, presionaban consistentemente todo su miembro, mientras él me tomaba de la cintura con ambas manos para acompañar mis movimientos, estaba gozando como una Perra con su verga enhiesta encajada muy dentro mío, las sensaciones me incitan a moverme con más frenesí, estaba frotando su pene de manera muy morbosa dentro de mi sexo, chocaban sus testículos en mis nalgas al entrar enterito y solo quedaba la puntita de su cabeza dentro de mi vagina al salir, estaba realmente disfrutando cada milímetro de su golosa verga, movía cadenciosamente mis caderas eche para atrás mi cuerpo para sentirlo más adentro, mientras en el rostro de él se podía percibir cuanto estaba disfrutando de mí, me recordó que había venido acompañada los flashes de la cámara de mi marido, voltee a verlo y se encontraba mordiéndose los labios disfrutando de la vista que les estábamos regalando, lo invite a unirse a la fiesta, pero él con la mirada me dio a entender que estaba a gusto observando el revolcón que me estaba dando con su amigo goloso como una cualquiera, se acomodó muy bien en el sillón que estaba a un costado de la cama con su filmadora sobre la mesita de noche y su cámara fotográfica en mano registrando las preciosas escenas de mi vaginita comiéndose la carne golosa de nuestro invitado, al ver que de momento no se acercaría ni se uniría a nosotros, me recosté sobre el cuerpo de nuestro amigo, bese su cuello, mientras él con sus manos cogía mis senos, nos besamos por un rato...



-        ¿Qué dice tu esposo Putita? - me pregunto -

-        No quiere venir... parece que está a gusto solo viéndonos... - le respondí -

-        Entonces que hacemos... ¿crees que se enoje?

-        No... solo que esta entretenido filmando y sacando fotitos

-        Entonces brindémosle un espectáculo digno de impresionar su retina, ¿Qué te parece?

-        Uffff, que goloso eres, entonces hagámoslo de manera muy morbosa y cochina frente a sus ojos atentos, estoy segura que no se perderá detalle alguno...

-        Que rico... ¿En serio?

-        Sí, en serio, si no quiere venir pues nosotros mitiguemos nuestros deseos más lascivos...






Sin hablar más el tomó su pene con una mano y lo volvió a introducir dentro mi jugoso coñito, volví a moverme acompasadamente sumergida en el placer, me encantaba estar en esa posición, controlando los movimientos, la profundidad, dirección y frecuencia de la penetración, estaba poniéndome loca del gustito, ya sentía como la temperatura de mi cuerpo iba en aumento rápidamente, sabía que en cualquier momento me correría sobre el delicioso pene de nuestro amigo goloso, yo quería bañar por completo su miembro, que sintiera lo caliente que había hecho que me pusiera, estaba todo muy excitante, sentía de momentos como con sus manos recorría cada resquicio de mi cuerpo, apretaba mis nalgas, acariciaba mi espalda, mis piernas, mis senos, yo puse debajo de su cabeza una almohada para que pudiera estar su boca justo debajo de mis senos, el al instante lo entendió y se puso a chuparlos desenfrenadamente, sus manos ahora buscaban los broches de mi liguero, al encontrarlos los desabrocho, mientras yo buscaba los broches que sujetaban el mismo a mis panties, el doblo sus piernas para apoyar sus pies sobre la cama, lo que hizo que el control de los movimientos ya no los tuviera por completo yo, ahora ambos nos movíamos acompasadamente, mis nalgas sopapeaban contra sus piernas de forma muy audible con cada embestida que realizábamos, la penetración estaba exquisita, profunda y sobre todo muy viscosa, se podían oír también los fluidos entremezclándose provenientes de nuestros sexos más que mojados por el movimiento, era un sonido muy morboso, eso me puso muy caliente, comencé a gemir fuertemente por el orgasmo que se aproximaba, se me estremecía la vagina cuando sentía entrar de nuevo en toda su magnitud aquel pene goloso,  no pude resistir más y termine bañando todo su miembro con mis jugos calientes, el no paraba de penetrarme, el sonido de los fluidos se hizo más evidente aún, yo solo atiné a sostenerme fuertemente de las sabanas...








Nuestro invitado seguía embistiéndome, su pene estaba palpitando, completamente inflamado, entonces disminuyo la velocidad, jaló de mi hacia su cuerpo abrazándome, unió sus labios a los míos y suavemente me empujo para que yo cayera sobre la cama, cambiando rápidamente de posición, abrí las piernas y lo abrace con ellas de la cintura, esperando ansiosa reanudar la culeada que me estaba dando, el sujeto mi liguero que aún estaba colgado de un lado, termino de desabrocharlo, para luego botarlo sobre la cama, entonces me volvió a mirar fijamente, acercó su pelvis a la mía, abrió más mis piernas acomodándome para seguir disfrutando uno del otro, puso con una mano su deliciosa cabeza en la entrada de mi vagina, friccionó su miembro en mi vulva para que ambas se vuelvan a humedecer, empujo un poco haciendo que mis labios vaginales dejaran entrar solo la gorda cabecita de su verga y luego dejo caer su cuerpo desnudo sobre el mío, yo me retorcía, mis ojos estaban en blanco del placer, quería tenerlo de nuevo todo adentro mío, no tardo en presionar contra mi dejando que los jugos que aún estaba dentro de mis entrañas hicieran resbalar literalmente dentro mío todo aquel glorioso pene, no se hicieron esperar por mucho tiempo los movimientos deliciosos que el realizaba, movía la cadera de tal forma que provocaba en mí un frenesí muy alocado, no fue ni un minuto de que empezó a moverse dentro mío, que me volví a correr sobre su pene goloso, no pude evitarlo simplemente exploto una oleada de sensaciones en mi vagina, era realmente una delicia lo que él hacía conmigo, estaba chorreándome por completo, tenía las piernas bien abiertas recibiéndolo, mientras gemía y gemía con cada penetración, él no paraba de encajarme su exquisito pene de forma constante, profunda, deliciosa, sus movimientos apasionados y de sobremanera excitantes, hicieron que en mí nuevamente la calor aumentara estrepitosamente, me sorprendió el hecho de fuera tan Puta como para correrme tan rápido, esta vez quise resistir, para disfrutar al máximo de toda aquella cogida que me estaba dando aquel desconocido amigo goloso de mi marido, estaba gozando como una Perra, abría bien las piernas para recibir en toda su magnitud esa rica verga, aprisionaba sus nalgas con mis manos para que me penetrara profundamente, mis uñas se clavaban ocasionalmente en sus glúteos tensionados, movía sin control mi pelvis por la estimulación que estaba recibiendo, mis ojos se salían de sus orbitas, de mi boca solo salían gemidos profundos, el sudor de ambos empapaba las sabanas, la cama se balanceaba descontrolada... él tenía su boca clavada en la mía, luego la llevo a mi cuello queriendo sacarme chupones, yo no se lo impedía para nada, sus movimientos se hicieron más intensos, su pene salía hasta casi sacarlo por completo, para luego empujarlo hacia dentro lentamente, de forma acompasada, cuando lo tenía casi todo adentro, presionaba con fuerza contra mi vagina, volvía a salir lentamente, me estaba volviendo loca...



-        ¿Te gusta esto? - me pregunto -

-        Me gusta... me gusta... me haces sentir muy Puta - le respondí - Cógeme!!!! Ah!!!! Sí!!!! Cógeme!!!! Así de rico... Culéame... hazme tu Perra!!!! Hazme el Amor... haz que me corra como una golfa... hazme chorrear de gusto!!!!

-        Te gusta mi pene? Te gusta cómo te lo hago?

-        Si me encanta... rómpeme el coño... soy toda tuya!!!! soy tu Putita!!!! Métemelo Duro!!!! Duro!!!! Oh!!!! Duro más Duro!!!! Más Duro!!!! Pártemelo de placer!!!! - Le decía - mientras agarraba mis tobillos con mis manos para que mi vagina se abriera más aún para él...

-        Toma entonces Putita… Comételo todo!!!!

-        Uuuuffff!!!! Sí!!!! Asi!!!! Duro!!!! Aaaahhhh!!!! Que Rico!!!! Oooohhhh!!!!...






Estaba partiéndome la vagina de forma bestial con sus embestidas, no había sentido tal dureza en el pene de otros hombres, como la de él, supongo que las palabras sucias que compartíamos, estaban haciendo que él se excitara más aún, yo toda feliz con aquel pedazo de carne entre mis piernas, los muslos empezaban a temblarme de tanto placer, cerré los ojos entregándome a un orgasmo muy intenso, que hizo que me mareara por un momento, mientras el no paraba por nada de darme tremenda cogida, en breve se separo un poco de mi, quiso ponerme en cuatro para continuar la faena, yo pese al mareo me di la vuelta estaba levantando mi colita para ofrecérsela, cuando de repente sentí que me la metió nuevamente con fuerza de un solo golpe, me hizo saltar de la cama, no tardo en comenzar a embestirme en aquella nueva posición, yo me encontraba atrapada por sus manos en mi cadera que me jalaban hacia su cuerpo en cada penetración, solo pude aferrarme a las sabanas para no caer, gemía como poseída por las sensaciones, a momentos gritaba por la profundidad de la penetración, el muy enérgico no paraba de moverse pegado a mi trasero, mis senos se balanceaban por el movimiento frenético, que placer inmenso el que estaba experimentando, mis brazos perdieron fuerza para sostenerme, así que tendí mi rostro y pecho sobre la cama, lo que él aprovecho muy bien al ver mi colita totalmente ofrecida para su deleite, el inicio a penetrarme con más ganas, apretando mis nalgas y jalando de ellas en cada vaivén sexual, mi vagina se babeaba de tanto morbo, los fluidos ya se escurrían por mis piernas hacia la cama, yo solo alcanzaba a morder la sabana que estaba cerca a mi rostro y tenía mis manos empuñadas arañando un borde de la cama, mi pelo estaba totalmente desaliñado sobre mi cara, que deliciosa velada la que estaba sucediendo...





Sentía un nuevo orgasmo crecer en mí, no quise que explotara aún, ya que esta vez dudo que pudiera volver a reponerme de todo aquello, resistí con todas mis fuerzas, presione fuerte el estomago para evitarlo, me separe de él y rápidamente me puse frente a su goloso pene para metérmelo a la boca, así me daría tiempo para tranquilizarme y bajar un poco la calentura del momento, lo chupe con tal ahínco, estaba siendo toda una Putita agradeciéndole porque me haga su Perra con la chupada que le estaba dando, con mis manos masajeaba sus testículos calientes, mientras su pene se perdía por completo dentro de mi boca, todo su miembro tenía un sabor y olor penetrantes impregnados seguramente por mi vagina de las corridas anteriores que me había provocado, lo chupe con gusto por un momento, pero la verdad mi vagina palpitaba de emoción, ardía en deseo, se chorreaba de ansias por volver a rozarse con aquella verga, no pude prolongar mucho aquello, volví a acomodarme sobre la cama con las piernas abiertas, ofreciéndole mi vaginita, como señal para que nuestro amigo golosito continuara aprovechándose de ella a su antojo, mi corazón latía con fuerza de la emoción, yo sonreía sin parar al mirarlo, a sabiendas que él volvería a la faena de destrozarme el coño con su pene caliente, mis piernas temblaban levemente, él acerco sus caderas de manera insinuante, su pene totalmente erguido y listo a darme mucho más placer, se puso de cuclillas frente a mis piernas abiertas, con una mano hábilmente abrió los labios de mi sexo, mientras que con la otra sostenía su pene, vi como colocaba su cabeza sobre mi coñito, para que luego empujándolo suavemente se perdiera toda la cabeza dentro de mi vagina, la breve pausa no había servido de nada, la calentura de mi interior aún continuaba ahí, de inmediato mi coñito se abrió como una flor recibiendo a su amante, lo envolvió y lo mojo por completo, con sus manos tomando mis rodillas comenzó a presionar sobre mi cuerpo haciendo que mi vaginita se abriera totalmente a una penetración muy profunda, esta vez el se movía más rápido dentro mío, rápidamente la calor entre los dos se elevo por las nubes, sentía mi cuerpo vibrando, sudando, estremeciéndose de morbo, lujuria, malicia y deseo, acariciaba sus brazos con mi manos, eche la cabeza para atrás no pudiendo verme consumida por el placer, él aceleraba sus movimientos más y más tenía el rostro muy sonrojado, se mordisqueaba el labio constantemente, pero no paraba de bombear su pene dentro de mi coñito, a momentos yo me ponía a ver como su delicioso pene, se perdía dentro de mí y al rato volvía a salir muy mojado, y volvía a ingresar causándome contracciones deliciosas, mi vagina lo recibía como si fuera lo más común, mi amante de rutina, no pude evitar tomarlo con las manos del rostro, jalarlo hacia mí para que nos acopláramos por completo en un beso mientras nuestros sexos daban rienda suelta al deseo...


El correspondía a todo lo que le proponía con una pasión que no había probado antes de un desconocido, sentía que realmente estábamos haciendo el Amor como dos amantes, ahí delante de mi marido cornudito, en fin todo aquello fue muy estimulante, nos besábamos, nos acariciábamos, nos explorábamos, nos rozábamos, nos frotábamos, nos friccionábamos, nos acoplábamos, estábamos demasiado compenetrados el uno al otro, una delicia en realidad, era para mí un placer extremamente exquisito, yo no podía dejar de acariciar su cuerpo, sus formas, tocar sus nalgas moviéndose acompasadamente mientras me penetraba, como tampoco podía dejar de friccionar mi sexo todo desnudo y mojado contra el de él también pelado y húmedo, sentía como el grosor de su pene con cada deliciosa penetración estaba dejando mucho más abierta mi vaginita, estábamos completamente viscosos, por mi colita se escurría una cantidad increíble de fluidos que salían expulsados de mi vagina al entrar su pene, el sudor de nuestros cuerpos se entremezclaba, la respiración de los dos estaba notoriamente acelerada, yo gemía con cada movimiento, el también soltaba leves gemidos guturales especialmente cuando yo presionaba su pene con los músculos de mi vagina, las expresiones de placer eran cada vez mayores, la piel desnuda de ambos contactándose y rozándose, libido en grandes cantidades, morbo que exacerbaba los sentidos, nuestros sexos sumamente en contacto estrecho, nos movíamos ambos acompasadamente presas del placer, toda aquella experiencia por demás deliciosa solo podía culminar con una cosa para que pudiera ser perfecta y recordarla por muchas noches, e incluso repetirla en incontables ocasiones, el orgasmo conjunto de ambos, al mío ya estaba aproximándose, lo sentía, apenas y podía retenerlo, pero quería que ambos llegáramos al mismo tiempo a ese clímax...



-        ¿Te gusta mi vagina? - le pregunte -

-        Me encanta... me gusta... - me respondió -

-        ¿Cómo lo sientes todo ahí abajo?

-        Lo tienes muy delicioso, tienes un coñito sabroso, como pocos...

-        Uy!!!! Que rico... ¿en serio?

-        Si me encanta como se te babea cuando lo penetro con fuerza...

-        Ah!!!! ¿en serio? Que cochino eres...

-        No te equivocas tu eres más cochina al culear conmigo como una Putita...

-        Uffff!!!! ¿Crees que soy una Puta?

-        Sí, claro que sí... la más Puta que conocí hasta ahora...

-        Ay!!!! Que ricas cosas que dices... ¿y sabiendo que soy así de Putita donde quieres depositar tu leche espesa y caliente? ¿En que parte de mi cuerpo deseas colocarla? ¿Dónde me la harás sentir?

-        Wow que Perra!!!! Se me ocurren muchos lugares en ti... pero prefiero que tú misma me digas donde quieres sentir todo el ardor de mi semen hirviendo de deseo por ti...

-        Ah que cochino!!!!, esperaba con ansias que me lo preguntaras... - me acerque a su oído y le dije - Quiero que dejes hasta la última gota de tu riquísimo semen grumoso, hirviendo, espeso y delicioso en lo más profundo de mis entrañas, cuando vayas a terminar méteme tu pene lo más dentro de mi vagina que puedas y deja hasta la última gotita ahí hasta que se llene por completo y rebalse...



Me estremeció toda completa el pedirle aquello a aquel desconocido goloso, pero me sentía totalmente desinhibida, consumida por el placer de aquel encuentro delicioso, al escuchar esto de mis labios, él aceleró aún más sus movimientos, intensifico sus penetraciones, endureció mucho más su exquisita verga, me penetraba bestialmente, dentro mío se abría todo por completo, mi vagina no paraba de contraerse, para acentuar más aquello, el tomo mis piernas y se las puso sobre el hombro, agarró mis manos con las suyas las entrecruzo y se dispuso a embestirme como un animal, yo sentía como mi vaginita estaba toda abierta para él, devorándose cada milímetro del pene goloso de nuestro invitado, se había tomado en serio el colocar su leche muy adentro mío, se movía como un loco sobre mí, veía su pene salir enrojecido de mi coño, estaba durísimo como si fuera de metal, entonces el dio un último brinco muy potente que hizo entrar su pene hasta donde no había sentido antes, la sensación fui grandiosa, hizo que explotara, que me corriera espontáneamente no pude retener más mi orgasmo, reventó dentro mío un líquido espeso, hirviente, que salía a cantidades desde muy dentro de mis entrañas, pero inmediatamente que mis fluidos inundaron todo, sentí otra explosión aún más potente que terminó de llenarme toda, me hizo gritar como una Putita, la cantidad hizo que rebalsara saliendo también hacia afuera mojándolo todo, se sentía nuestros sexos hirviendo, fue un orgasmo fenomenal, hasta ese momento solo con mi marido me había corrido de esa forma y más aún de manera simultánea, ambos gemíamos y teníamos unos espasmos intensos, nos besamos cálidamente, para luego caer extenuados, uno sobre el otro...






Fue toda una experiencia, inolvidable y realmente muy exquisita, que tremendo placer de aquello que vivimos, ahora disfrutamos de manera muy abierta al máximo de todo tipo de fantasías y placeres deliciosos, siempre acompañados el uno del otro, compartiendo nuestras vivencias, experiencias y complicidad, como una pareja liberal de mente muy abierta a las posibilidades y propuestas, por la visión, comprensión, comunicación, unión y mentalidad diferente que nos regaló el hacernos conscientes de nuestra propia sexualidad, esto es tan bueno que ambos nos deleitamos con nuestros amigos, amigas y de las fantasías lujuriosas, excitantes, creativas e imaginativas que se nos presentan.



Espero que todos hayan disfrutado de esta lectura y les haya gustado mucho todo el desarrollo de nuestro relato que es completamente real, para demostrar a aquellos que piensan que en La Paz no se puede encontrar nada de diversión, bueno para muestra basta un botón ¿No lo creen así?...



Si quieren escribirnos, comentarnos algo sobre esta historia, si tienen alguna sugerencia o propuesta deliciosa, quieren intercambiar experiencias, fotos o algún otro material (OJO intercambiar no solo pedir, ya que nos gusta muchísimo disfrutar también de las experiencias reales de gente desinhibida y abierta como nosotros) o si tienen algunas fantasías morbosas, deliciosas, golosas, alocadas y excitantes que quieran que nosotros las vivamos y luego relatemos o que quieran llevarlas a la realidad junto a nosotros, como esta que tuvimos y disfrutamos, escríbannos a cualquiera de nuestras direcciones electrónicas...



Con la Putita Infiel y Golosa: golosa_swinger@hotmail.com

Con el Marido Consentidor: consentidor_swinger@hotmail.com



Saludos, abrazos muy apretaditos, caricias atrevidas y besos golosos donde ustedes los deseen...








Atentamente

Amanda y Alejandro


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